El vino en verano: ¿del tiempo o fresco?

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El vino en verano: ¿del tiempo o fresco?

En pleno verano al querer pedir un vino, nos surge la pregunta:

¿del tiempo o fresquito?

 
Especialmente cuando elegimos un vino tinto, es cuando más dudamos.
Hay quién dice que “nunca se debe enfriar un vino tinto”, otros nos dicen que “hay que tomarlo a temperatura ambiente” Todas ellas opiniones respetables, pero hay cuestiones que debemos tener en cuenta.
 
¿la temperatura importa?

Importa, y mucho. Ajustando la temperatura del vino la cata puede mejorar o empeorar. En líneas generales, cuanto más caliente esté un vino (hacia los 20ºC), más aromático será, y viceversa.

Temperatura ambiente:
Empecemos por “temperatura ambiente” o “del tiempo”. La verdad es que lo temperatura ambiente es una expresión que viene de una época en la que las temperaturas medias en el interior de una casa (se dice que esta expresión surgió en Francia) se podían mover ligeramente por encima de los 15 grados; si comparamos eso con los más de 20 grados que habitualmente tenemos en nuestras casas hoy en día, nos encontramos con más de 5 grados de diferencia así es que cuidado con lo de temperatura ambiente.
 
Tomar fresco:

A la hora de enfriar un vino no hacerlo en frigrorífico.

Si es posible, es mejor enfriar los vinos con hielo y agua; además de conseguir enfriarlos más rápidamente evitaremos los cambios bruscos de temperatura que afectan considerablemente a cualquier vino. Si a pesar de todo tienen que usarlo, hay que evitar el congelador. Calculen que espumosos, vinos blancos, rosados, generosos y tintos jóvenes pueden llegar a tardar 10 veces más en enfriarse en el frigorífico que en una cubitera con hielo y agua y vino tintos con crianza tardan unas 8 veces más (aproximadamente).
 
 

Es una obviedad, pero a veces no nos detenemos a pensar en las diferencias entre un tinto joven y un tinto de crianza y aquí ya nos estamos moviendo en un margen de 4 grados. Hay que tener en cuenta que, en general, cualquier vino con exceso de frío pierde aromas y suaviza la acidez y con exceso de temperatura acentúa la acidez y la sensación alcohólica. Para que se hagan una idea esta sería una tabla de temperaturas:

  • Blancos jóvenes, espumosos, finos y manzanillas: 5-8 grados
  • Rosados, dulces: 8-10 grados
  • Amontillados, olorosos, oporto y blancos con crianza: 10-12 grados
  • Tintos jóvenes bajos en taninos: 12-14 grados
  • Tintos con crianza: 14-16 grados
  • Tintos reserva y gran reserva: 16-18 grados.

Esta claro que esta opinión es como norma general, todos tenemos gustos personales como para disfrutar el vino a nuestra manera.

 

 
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